Colegiados

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RESUMEN ESTRUCTURADO
 
Objetivo. Mejorar la atención prenatal en adolescentes embarazadas mediante instrumentos clínicos que permitan calificar y cuantificar sus riesgos específicos maternos, perinatales e infantiles.
 
Material y métodos.Se conformó un grupo de expertos para seleccionar los temas de interés bajo el formato de pregunta clínica estructurada. Se seleccionaron las palabras clave o MeSH, se consultaron las bases de datos electrónicas (PubMed, Ovid, Cochrane, TripDatabase, SUMSearch) para identificar las fuentes de información primaria y secundaria, en estas últimas se restringió la búsqueda a documentos emitidos del 2005 a la fecha. No se limitó la búsqueda para las fuentes de información primaria. Se seleccionaron aquellas que señalaran explícitamente la población de adolescentes embarazadas y que tuvieran accesibles los indicadores de riesgo para su evaluación, en los temas de pruebas psicológicas, antropometría, diagnóstico prenatal, preeclampsia y colonización genital por clamidia y micoplasma.
 
Resultados.La interacción de madres adolescentes con su hijo correlaciona con el apoyo familiar (r=0,41) y de red (r=0.44); el apego materno-infantil no se asocia al maltrato infantil (RR=1.00, IC95 =0.99-1.01). La antropometría estandarizada de madres adolescentes contiene indicadores de riesgo perinatal (RR=1.9, IC95 =1.2-2.9). Ciertos defectos congénitos se presentan con más frecuencia en hijos de adolescentes, los principales son gastrosquisis (OR=7.18, IC95 =4.39-11.75), onfalocele (OR=2.08, IC95 =1.39-3.21), labio hendido (OR=1.88, IC95 =1.30-2.73) y anencefalia (OR=1.81, IC95 =1.30-2.52); las tasas anuales del Síndrome de Down se incrementan gradualmente con menor edad (el riesgo a los 15 años es similar a los 30 años). La frecuencia de preeclampsia es diferente para cada población. Los programas integrales de control prenatal dirigidos a adolescentes reducen en un 41% la frecuencia de hipertensión inducida por el embarazo. La colonización genital por clamidia en adolescentes embarazadas tiende a incrementarse en casi el doble (RR=1.94, IC95=0.97-3.89), al parecer por falta de uso del condón (OR=4.69, IC95=2.27-9.68); si sus parejas son de edad mayor (≥2 años)
tienen más frecuencia de colonización (OR=4.03, IC95 1.08-13.81) y más probabilidad de que sus parejas tengan relaciones con otra(s) mujer(es) (OR=2.22, IC95 =1.04-4.75). Esta colonización por clamidia se asocia con endometritis (RR 2.47, IC95 =1.13-5.40) y fiebre neonatal, con evidencia favorable a la intervención terapéutica (NNT 7). En adolescentes embarazadas se registra una colonización genital por micoplasmas del 81 al 90%; no está claro su significado clínico.
 
Conclusiones.La evidencia obtenida de las fuentes primeras es limitada y más aún en las secundarias. Si bien, las políticas de salud se orientan hacia la prevención del embarazo en la adolescente, en opinión de los autores es insuficiente el interés de las políticas sanitarias y de los trabajadores de la salud, una vez que ésta se embaraza. Sin embargo, la evidencia es suficiente para señalar que existe una diferencia en el entorno biológico y social de lo que ocurre en las mujeres de otras edades. Esto se muestra por la efectividad de algunas intervenciones reportadas en la literatura.
 
RESUMEN DE LAS RECOMENDACIONES
 
1. En las clínicas de adolescentes se pueden aplicar pruebas (o los ítems individuales) sobre apoyo y cohesión familiar como indicadores de apego prenatal, de interacción madre-hijo y de maltrato infantil; previo proceso de transculturación y validación. (Nivel de evidencia 2b, Grado de recomendación C) Los autores sugieren que, paralelamente, se establezcan protocolos sobre éstas u otras pruebas que incluyan la evaluación de desenlaces perinatales orientados como indicadores de maltrato fetal.
 
2. La antropometría estandarizada de madres adolescentes ofrece indicadores de riesgo perinatal: talla baja materna, bajo peso preconcepcional y pobre incremento ponderal que indican un riesgo de 2 veces más para prematurez y bajo peso al nacer. Es útil evaluar el peso y la talla preconcepcional, así como el incremento ponderal referido a estándar local. (Nivel de evidencia 2a, Grado de recomendación B) 3. Los hijos de madres adolescentes tienen mayor riesgo de presentar ciertos defectos congénitos, por tipo específico, los principales son los defectos de pared, del sistema nervioso central y labiopaladar hendido. Pueden ser candidatas a programas de diagnóstico prenatal. (Nivel de evidencia 2b, Grado de recomendación B)
 
4. En embarazos menores a 20 años, el riesgo para Síndrome de Down parece incrementarse con la edad materna menor: a los 15 años el riesgo es similar a los 30. Se puede ofrecer asesoría genética o ajustar riesgos en función de este riesgo basal. (Nivel de evidencia 2b, Grado de recomendación B)
 
5. Se ha recomendado que a las adolescentes embarazadas se les ofrezcan las mismas opciones para diagnóstico prenatal que a las adultas. (Nivel de evidencia IV, Grado de recomendación C)
 
6. Es opinión de los autores que cada centro o clínica de adolescentes debe considerar el ofrecer métodos para el diagnóstico prenatal, sus estrategias deberán ser congruentes con sus propias incidencias, tasas de detección, recursos y costos. (Nivel de evidencia IV, Grado de recomendación C)
 
7. La frecuencia de preeclampsia entre adolescentes embarazadas es diferente para cada población y, en opinión de los autores, es multifactorial. Se recomienda establecer el diagnóstico situacional en cada clínica de adolescentes. (Nivel de evidencia 2b, Grado de recomendación B)
 
8. Los programas integrales de control prenatal dirigidos a adolescentes reducen en un 41% la frecuencia de hipertensión inducida por el embarazo. Para reducir riesgos maternos y perinatales en embarazos adolescentes, como el caso de la hipertensión inducida por el embarazo, no es suficiente con los programas estándar de atención prenatal. Se recomienda diseñar programas completos, integrales y multidisciplinarios en clínicas de adolescentes. (Nivel de evidencia 2a, Grado de recomendación B).
 
9. Al tamizar la Chlamydiatrachomatis en muestras endocervicales de adolescentes embarazadas, se puede esperar una tasa de positivos del 5.9 al 37.1%, según la población y el método de aislamiento empleado; asimismo, se espera aislar otros microorganismos patógenos coexistentes; cada centro o clínica de adolescentes debe identificar el comportamiento de su población y laboratorio. (Nivel de evidencia 2b, Grado de recomendación B)
 
10. Se debe investigar si las parejas sexuales de las adolescentes embarazadas son de edad mayor de 2 o más años, porque el riesgo de estar colonizadas por Chlamydia trachomatis es de 4 veces, y 2 veces si esas parejas tienen relaciones con otras mujeres. (Nivel de evidencia 2b, Grado de recomendación B)
 
11. Se debe educar a las adolescentes sobre el uso de condón durante el embarazo, ya que aumenta a 4.7 veces en el número de coitos vaginales sin condón y se observa una tendencia a incrementarse la colonización por Chlamydia trachomatis de casi el doble. (Nivel de evidencia 2b, Grado de recomendación B)
 
12. Se debe tamizar y tratar en la colonización por Chlamydia trachomatis, ya que reduce un 60% la frecuencia de fiebre neonatal; se necesitan tamizar y tratar 7 adolescentes embarazadas para prevenir un caso de fiebre neonatal. (Nivel de evidencia 2b, Grado de recomendación B)
 
13. Cada centro o clínica para adolescentes debe identificar la prevalencia de colonización por micoplasmas genitales en su población. La tasa de colonización por micoplasmas en adolescentes embarazadas se ha reportado en 81 al 90%. (Nivel de evidencia 2b, Grado de recomendación B)
 
14. Puede indicarse el tamizaje y tratamiento en la población general de microorganismos genitales, ya que se previenen casos de prematurez y ruptura prematura de membranas. (Nivel de evidencia 1a, Grado de recomendación B)
 
15. La colonización genital por micoplasmas se ha asociado, en grados variables y a veces de manera inconsistente, a desenlaces perinatales adversos como: prematurez, infección intraamniótica, ruptura prematura de membranas e infección neonatal; igualmente, con infecciones puerperales como desenlace materno. La evidencia no es suficiente para recomendar tamizaje y tratamiento específico en micoplasmas en la población general, y es más dudoso en adolescentes embarazadas, dada la ubicuidad. (Nivel de evidencia 3b, Grado de recomendación C)
 
16. Es opinión de los autores que la línea de investigación sobre micoplasmas genitales en adolescentes embarazadas debe dirigirse a la identificación de los factores clínicos, microbiológicos e inmunes que interactúan con los micoplasmas en el desarrollo de complicaciones maternas y perinatales. (Nivel de evidencia IV, Grado de recomendación C)

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